Wanderlust: El mejor guía turístico del mundo es peruano

Wanderlust: El mejor guía turístico del mundo es peruano

Hay historias de vida cumplidoras y otras enriquecedoras. La de Efraín Valles es una de esas pocas: cusqueño de corazón, guía turístico por pasión, maratonista por convicción y políglota casi por obligación.

A sus 39 años, y más de 16 como guía, esta semana se convirtió en uno de los nuevos 23 embajadores de la Marca Perú tras ser elegido Mejor Guía Turístico del Mundo por la revista inglesa Wanderlust.

“El esfuerzo de Efraín es simplemente espectacular. Parece que el ganador del oro puede hacerlo todo. Con una infancia difícil, creciendo como un chico de la calle en el Cusco, sobresalió”, escribió entonces el jurado en la sentencia del concurso en el que participaron 2,200 guías turísticos de diferentes países.

Y luego de recibir el ansiado galardón, la meta de Valles continuó siendo la misma: ayudar a los necesitados.

Su historia

Cuando Efraín era niño, su papá falleció y su mamá lo abandonó, por lo que debió trabajar en las calles cusqueñas vendiendo baratijas (así, por obligación, aprendió diferentes idiomas para comunicarse con los turistas), hasta que llegó a la Fundación Chicuchas Wasi, donde encontró una madre sustituta.

Con su apoyo, estudió turismo en un instituto (aunque por poco opta por el cómputo) y se enamoró perdidamente de su carrera.

“Yo soy quechua, soy inca, estoy orgulloso de mi identidad, y esta profesión es una gran forma de demostrar, con mucha pasión, las bondades de este país”.

Valles está plenamente agradecido con su madre y la organización que lo ayudó, por lo que parte de sus ingresos –incluyendo los US$ 5,500 del premio otorgado por la revista Wanderlust– terminan con ellas.

Y una de las formas de apoyarlas es corriendo maratones vestido de inca. Lo hizo en Londres y Chicago, y en marzo del próximo año lo repetirá en Dubái.

Millones de kilómetros

Efraín conoce casi todo el Perú. Solo tiene pendiente visitar Amazonas. Pero, sin duda, su lugar favorito es Machu Picchu: “He ido más de 400 veces en los últimos 17 años. Es mi oficina principal”.

Y nunca se aburrirá de visitar esta maravilla, cuenta. “Cada vez que voy, suspiro y regreso a casa admirado. Debemos estar agradecidos de ser peruanos”.

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