Parque Tayrona, Colombia: La montaña y el mar

Parque Tayrona, Colombia: La montaña y el mar

Las playas del Parque Nacional Natural Tayrona, poseen características únicas por su cercanía a la Sierra Nevada, una cordillera que hunde violentamente sus verdes estribaciones en un encantador mar azul.

Por: Ricardo Ráez Reátegui

Luego de haber caminado a través de varias playas durante incontables horas se llega a la que algunos conocen como “la nudista”. Los mangles están tan cerca de la orilla que dejan con el mínimo espacio a los contados seres humanos que osan llegar hasta este reducto donde por un lado, gobierna un desordenado mar azul de níveas espumas; y por el otro, una entreverada selva que protege a 108 especies de mamíferos y es refugio de 300 variedades de aves como el águila blanca y el águila solitaria. Es un lugar donde se ha dejado que la naturaleza gane la batalla y, contagiados por ese contacto con la madre tierra, algunos de los y las bañistas se quitan la ropa para volver a lo esencial.

Llegar allí toma tiempo. Todo empieza en Santa Marta cuna del Pibe Valderrama, ese genial futbolista colombiano que hacía rápido lo lento. Frente a la bahía, que alguna vez Simón Bolívar consideró como la más bella del mundo, se yergue la imponente cadena de cerros de la Sierra Nevada, una perpendicular cordillera que, en solo 42 km, va desde el nivel del mar hasta los 5775 metros de los picos Colón y Bolívar. No muy lejos del centro de la ciudad se toman los buses que en una hora y un poco más llegan a El Zaíno, principal punto de ingreso al parque. Desde allí, una carretera de 4 km lo dejará en El Cañaveral, una playa de mar movido y pequeñas colinas repletas de vegetación que se alzan a pocos metros de la orilla. En medio de los árboles y los arbustos asoman techos de paja que parecen las viviendas de una civilización perdida. Se trata de los ecohabs: 14 cabañas de dos pisos inspiradas en las viviendas de los Tayrona -la refinada cultura que ocupó esta zona antes de la llegada de los españoles-, pero con todas las comodidades del siglo XXI. Aquí, todos los servicios están destinados a que disfrute la tranquilidad de hacer nada mientras mira al mar ir y venir eternamente. Una cama colgante lo espera en la playa para que experimente lo que es relajarse sobre una hamaca King Size mientras es arrullado por las olas. Si eso no es suficiente, también hay un jacuzzi y un spa con tratamientos a base de aceites naturales que lo dejarán listo para saborear las delicadezas de la comida marina que ofrece el restaurante del lugar.

El Tayrona no acaba aquí, y si quiere conocer “la nudista” todavía hay un largo camino por recorrer. Desde El Cañaveral también se accede al camino que conduce a la playa Arrecifes. Son 45 minutos a pie y un poco menos a caballo (que se alquila en el ingreso), a través de una trocha que termina en una extensa playa cortada por una de las estribaciones de la Sierra Nevada que se hunde dramáticamente en el mar. La arena blanca invade la yerba, se acumula al pie de las palmeras y genera un contraste inolvidable con la marea verde que llega desde las montañas. Enormes rocas varadas en la orilla y cubiertas por vegetación parecen carcomidos submarinos de piedra. Si alguien quisiera hacer la versión latina de Lost, uno de los escenarios sería la playa Arrecifes. Aquí, como en muchos lugares del parque, está prohibido bañarse porque hay corrientes subterráneas, sin embargo, puede bracear todo lo que quiera en la siguiente playa que tiene el nombre perfecto para los que odian las olas: La Piscina. Es un mar impasible donde se puede practicar buceo y snorkel en profundidades vírgenes ya que 3000 hectáreas, de las 15000 que comprenden la zona reservada del parque, están en el océano y protegen a corales, crustáceos, moluscos y otras bestias marinas.

La Piscina habría sido el lugar favorito de pesca de los Tayrona que por aquí habitaban. No muy lejos, hay un camino que lleva a Pueblito, una ciudad donde se calcula vivían 3000 personas dedicadas a la agricultura, la pesca y la orfebrería. En la actualidad, hay un pequeño centro arqueológico que guarda restos de construcciones enclavadas sobre terrazas. Durante el trayecto, que toma dos horas desde la playa, es probable que se cruce con algún indígena Kogui, una tribu descendiente de los Tayrona, vestido con una túnica blanca con tocapus (diseños sobre el vestido) que vende collares y artesanías a los visitantes.

Tal vez los Kogui le digan cómo encontrar la playa nudista.

*Publicado en la revista Vamos, 2012.
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Cómo es
– De Lima a Bogotá: 3 horas.
– De Bogotá a Santa Marta: 1.30 horas en avión, 14 horas en bus.
Temperatura: entre 25 y 30 grados
Encontrará restaurantes, hospedajes, hamacas y zonas de camping en las playas Arrecifes, Piscina y El Cañaveral.
El Tayrona cuenta con 34 playas, de las que solo se permite el baño en seis: Neguanje, Gayraca, Cristal (llamada también Playa del Muerto), Bahía Concha, La Piscina y Cabo San Juan de Guía.

Más información en www.parquesnacionales.gov.co

Parque Tayrona - Colombia

Parque Tayrona - Colombia

Parque Tayrona - Colombia

Foto 1: El Parque Natural Tayrona es un refugio biológico y cultural creado en 1964
Foto 2: En las calles de Santa Marta se escribieron importantes capítulos de la historia de Sudamérica.
Foto 3: La Sierra Nevada hunde su enorme lomo en el océano Atlántico.
Foto 4: El turismo silencioso de El Tayrona genera una sana relación entre los visitantes y la naturaleza.

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