Rituales místicos por Año Nuevo para los turistas en las Huaringas

Notiviajeros.com
Más de 500 turistas “recargarán” energías con baños de florecimiento o rituales místicos este 1 de enero en las gélidas aguas de las lagunas de las Huaringas, ubicadas a casi 4,000 metros de altura, en la provincia piurana de Huancabamba.

José García, de la Asociación de Maestros Curanderos de Huancabamba, señaló que los visitantes llegan desde distintas partes del país, especialmente de Lima, así como de Ecuador y Estados Unidos.

Explicó que los baños no solo sirven para “desintoxicar” el organismo sino que, al ser realizados en forma ritual, estimulan espiritualmente a las personas que atraviesan un ciclo de baja energía.

Los baños se realizan de 09:00 a 12:00 horas en cada una de las 14 lagunas de las Huaringas, como La Negra o Huaringa (en español significa laguna del Inca), Shimbe, La Colorada y de los Tres Amores.

Del conjunto de lagunas, ubicadas en la cordillera de Huamaní, jurisdicción del distrito de El Carmen de la Frontera, sobresale por su tamaño la Shimbe, que tiene una longitud de cinco kilómetros.

Para llegar a ellas los maestros o brujos conducen a sus invitados en automóvil a los caseríos de Salalá o San Antonio, a unas dos horas de Huancabamba, para luego emprender el viaje, a lomo de bestia, hacia las lagunas.

El serpenteante recorrido, según la época del año (la mejor es de mayo a noviembre), dura entre tres a cuatro horas. El penetrante frío y el intenso viento serán los fieles acompañantes de todo aquel que va en busca de energías positivas.

Los brujos, cada uno acompañado por 15 a 20 personas, llegan a las lagunas para dar inicio al acto ceremonial que tiene dos partes: el baño en las aguas para limpiar de todos los males el cuerpo y el alma, y una mesada de florecimiento en la vivienda del curandero.

El maestro ubica al lado de la orilla sus piedras sagradas, flores blancas, perfumes, conchas, espadas, imágenes de santos, calaveras y otros artículos, necesarios para llevar a cabo el ritual.

García refirió que al término del baño cada curandero lleva a sus invitados a su domicilio para que descanse unas horas y, al promediar la medianoche, iniciar la mesada, en la que hay rezos y cánticos.

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