La Libertad y las delicias del norte

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Si tiene sus maletas listas para viajar a La Libertad, no se olvide que esta región del norte cuenta con una exquisita gastronomía, además de museos y huacas. La cocina liberteña es una de las más engalanadas de nuestro país, no solo por la variedad de sus platos tradicionales –y los que no lo son tanto– sino por el sabor que desborda de cada uno de ellos.

PRIMERA PARADA: TRUJILLO
Para iniciar la ruta culinaria por esta región, es imprescindible hacer una parada en Trujillo para desayunar. Entre las opciones, destacan el chicharrón o el pan con pavo, una delicia que si no le parece contundente podría reemplazar –o agregar, depende del apetito– por el categórico frito, que no es más que un enorme trozo de cerdo, obviamente frito, acompañado de cebolla y yuca.

El salón de té Buenos Aires, de los más concurridos de la ciudad, así como el Rincón de Vallejo, todos en el Centro Histórico trujillano, se presentan como buena opción; lo mismo que la juguería San Agustín, que tiene el mejor pan con pollo de la ciudad.

Ya para el almuerzo, en la capital liberteña se presentan como buenas opciones para degustar platos criollos –y en algunos casos también marinos– el Squalo’s, El Caminito, Doña Peta, Danielita, El Chalán Criollo, Palo Maro, El Mochica y otros recintos, que tienen como soberano de sus mesas al seco de cabrito y al pato guisado.

FRENTE AL MAR
Huanchaco, a solo 15 minutos en auto de Trujillo, tiene una variedad más que interesante. Restaurantes como Totoritas, Big Ben, Los Herrajes, Huanchaco Beach reciben a sus visitantes con los mejores platos de pescados y mariscos, ya sea en presentación original o fusionada. Es un pecado gastronómico no probar el cebiche del Pisagua o las causas de El Kero.

LOS DE AFUERA
Si desea salir de Trujillo, una buena opción es Moche, que tiene una considerable gama de restaurantes en su campiña (donde puede degustar la imponente sopa teóloga), siendo el del hotel De Sol y Barro el que resalta por su buffet de fin de semana (S/.45) y por el hermoso espacio frente a la Huaca del Sol y la Luna.

EN PACASMAYO Y HUAMACHUCO
Pero si desea aventurarse, les recomendamos dos lugares espectaculares, tanto por su comida como por su diversidad turística: Pacasmayo y Huamachuco.

En el primero, con un malecón espectacular y un muelle en vías de recuperación, además de su encantadora playa, se pueden degustar los más variados cebiches, sudados y jaleas. Imposible no pasar por el Tabaris, el Aruba o el restaurante del Faro Adventure Resort; o comer unos tamales en la Plaza de San Pedro de Lloc, donde las hermanas Reyes Mayanga; o darse una vuelta por Jequetepeque y entrar a la Huerta del Sabor a probar su delicioso pato al perol.

En caso vaya a Huamachuco (si pasa por Otuzco cómase, sí o sí, un jamón con yuca) tiene que tomarse un tiempo y comer en El Viejo Molino un delicioso tiradito de trucha o un cuy con picante de papas.

Una sazón sin igual como la que tiene el restaurante El Colonial o los pequeños negocios frente a la laguna de Sausacocha (a 20 minutos), en los que se sirven deliciosos pescados fritos. Por la tarde, mientras pasea por la plaza, disfrute de los dulces que se preparan en Las Antucas, una encantadora panadería, muy tradicional de este pueblo. Ya sabe, no dude en realizar esta ruta culinaria, y si la empieza un lunes es mucho mejor. Solo estos días se prepara el espectacular shambar, el plato insignia de Trujillo. Un monumento al buen comer.


Por: Renzo Guerrero De Luna – Vamos!

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