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La costa norte de nuestro país tiene un encanto particular. En este rico y cálido territorio se encuentran las playas más bellas del país, así como famosas ciudades reconocidas por su gente amable, que tiene una destreza especial para la gastronomía, y, sobre todo, por ser cuna de la más sofisticada cultura del antiguo Perú: la Mochica, reconocida por su fina cerámica y su elaborada metalurgia, que sirvieron de soporte para representar un rico repertorio de seres fantásticos y complejos rituales.

PASADO LEGENDARIO
A lo largo de los últimos años se han desenterrado las grandes pirámides y los complejos de barro que albergaron a esta población y donde se mantuvieron por siglos los ricos mausoleos de sus altos dignatarios y dignatarias.

Gracias al hallazgo del Señor de Sipán, este paraíso comenzó a descubrirse al mundo y ahora el circuito que lleva el nombre de esta cultura, la Ruta Moche, ha surgido como una alternativa complementaria al circuito sur, encabezado por Machu Picchu. Y es que el norte tiene lo suyo. Siempre es reconfortante adentrarse en la rutina de sus calles y en el apacible ritmo de sus habitantes.

Hasta en las ciudades más grandes, como Chiclayo y Trujillo, se percibe esa atmósfera pueblerina y el andar con calma que tanto anhelamos en nuestras citadinas y ajetreadas vidas.

RUMBO NORTE
Empezamos nuestro recorrido de sur a norte. La primera parada es la ciudad de Trujillo, que tiene uno de los centros históricos mejor conservados, con imponentes casonas, la mayoría restauradas, que miran a su apacible plaza. Si tiene como punto de operaciones la Ciudad de la Eterna Primavera, entonces la primera parada deberá ser la Huaca del Sol y de la Luna, que está a tan solo unos 20 minutos en carro desde el centro. Este complejo es un proyecto modelo de gestión en el que trabajan entidades públicas y privadas, y que ha dado como resultado 20 años consecutivos de investigaciones arqueológicas. Acá se ubican unas fabulosas pinturas murales y recientemente ha sido inaugurado el museo Huacas de Moche, que está a un kilómetro del complejo y que muestra una original museografía en la que se expone por temas el fascinante mundo de la cultura Mochica, con piezas procedentes de las excavaciones arqueológicas.

Reserve por lo menos una hora para recorrer este nuevo museo, no se arrepentirá, y tendrá un panorama claro para descubrir usted mismo los otros complejos.

Lo recomendable es llegar temprano o en la tarde y aprovechar para almorzar en alguno de los restaurantes del valle de Moche.

COMPLEJOS DE BARRO
Hacia el norte de Trujillo está el complejo arqueológico de barro de Chan Chan, de la cultura Chimú, al que también vale la pena dedicarle una mañana.

El lugar tiene un museo de sitio muy pequeño y sencillo. El recorrido completo de la ciudadela le tomará unas dos horas. Si desea puede aprovechar para visitar la Huaca del Dragón, que está a diez minutos en auto. Por lo general, los boletos de entrada incluyen ambos sitios y la huaca Esmeralda, que también está muy cerca y pertenece al mismo complejo.

La siguiente parada es la playa de Huanchaco, que está a tan solo media hora de Trujillo. Este balneario tiene una buena oferta hotelera con hospedajes pequeños, pero muy confortables, y además aquí se come muy bien.

Este es el mejor lugar para descansar, disfrutar del mar, tomarse una cerveza helada y probar un cebiche sumamente fresco, mientras al atardecer se ve cómo los pescadores van en busca de la pesca del día montados en caballitos de totora, como lo hacían hace cientos de años los antiguos mochicas, y apreciar a los tablistas mientras corren olas.

MOMIA TATUADA
Es aconsejable iniciar el recorrido a la Huaca Cao desde Huanchaco, que está muy cerca. En este complejo mochica se han realizado profundas investigaciones y se han procesado décadas de estudio, gracias también a la inversión privada y a la labor de Augusto Wiesse, un apasionado mecenas, que vivía fascinado con los mochicas y, sobre todo, con la Huaca Cao.

Wiesse logró que el proyecto se mantuviera financiado por años, incluso después de su muerte. Este lugar se hizo famoso por el descubrimiento del entierro de una momia que tenía la particularidad de tener los brazos tatuados y que es conocida como la Señora de Cao.

Esta alta dignataria descansa en un pequeño museo muy bien montado que está a unos pasos del complejo donde se resguardan los restos de este personaje mochica. Vale la pena darse una vuelta por el poblado de Magdalena de Cao. Allí se pueden encontrar restaurantes y tiendas donde comprar artesanías.

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TRIÁNGULO DEL SURF
Rumbo a Chiclayo se encuentran las mejores playas de la zona para correr olas. Chicama es famosa por tener la ola izquierda más larga del mundo y es un buen lugar para hacer una parada. El hotel Chicama Surf ofrece una cómoda estadía y en el lugar se prestan servicios especiales para los tablistas: hay embarcaciones que lo llevan hasta la primera sección de olas, así como equipos de surf para principiantes. Si la marea está baja, puede continuar por el litoral hacia Puémape, que cuenta con el hospedaje Puémape Lodge, cuya atmósfera es muy apacible. Este lugar es ideal para correr olas y practicar kitesurf.

El balneario de Pacasmayo tiene una mayor oferta hotelera y un concurrido malecón donde se conservan las antiguas casonas que recuerdan el esplendor de finales del siglo XIX. Entonces, su largo muelle era uno de los más importantes puntos de comercio de nuestra costa. Para almorzar pregunte por el sudado y el cebiche de pescado y pulpo de El Tabaris y por el tacu tacu de mariscos de El Gran Chimú. Si prefiere comer frente al mar, diríjase al hotel La Estación, que tiene un buen restaurante con una vista privilegiada de la bahía. Si anda de noche por estos lares, entonces vaya al Café Café, un clásico de la zona famoso por su particular fusión de cocina china y peruana.

VIAJE EN EL TIEMPO
Si está viajando con calma y desea descubrir un tradicional poblado, lo mejor es ir a San Pedro de Lloc, la capital de la provincia que está a solo 10 kilómetros al sur de Pacasmayo. San Pedro encanta desde la entrada. Una alameda de centenarios ficus le dará la bienvenida y una gratificante sombra anuncia una cálida visita. En la plaza principal se mantiene una de las iglesias más antiguas de la costa. Es realmente un placer andar por sus desoladas calles, como la Dos de Mayo, donde se encuentran señoriales casonas del siglo XIX, como la Casa Museo Antonio Raimondi, que está rodeada de otras legendarias construcciones habitadas todavía por las antiguas familias del lugar. La casa de campo La Sexta nos permite sentir la experiencia de vivir, aunque sea por una noche, el estilo de vida de una tradicional hacienda norteña.

LAMBAYEQUE GOURMET
Una vez en Lambayeque el punto de operaciones es la ciudad de Chiclayo, donde se ubican los mejores restaurantes de la zona.

Aproveche su estadía para degustar los platos típicos de la región, como el chinguirito, el arroz con pato o los tamalitos norteños. Tómese un tiempo para visitar uno de los principales atractivos de la Ruta Moche: el Museo Tumbas Reales de Sipán, que está a solo 15 minutos de la ciudad de Chiclayo. Su arquitectura está inspirada en una pirámide moche y alberga los restos y el ajuar funerario del Señor de Sipán, una de las tumbas más suntuosas descubiertas del antiguo Perú.

Frente al museo se ubican muy buenos restaurantes como El Rincón del Pato y el Cántaro.

Otro lugar destacado es el Museo Nacional de Sicán, que exhibe una completa muestra de la cultura Lambayeque o Sicán, que se desarrolló en la zona luego de los mochicas. Para completar la visita y conocer un poco más de esta cultura, que tuvo también un destacado desarrollo en metalurgia, lo recomendable es recorrer Túcume, el último centro administrativo de los lambayeque.

El lugar cuenta con 26 pirámides de barro, algunas de las cuales se encuentran actualmente en estudio, lo que hace aun más interesante el recorrido, ya que se puede ver de cerca la labor que realizan los arqueólogos en el complejo.

El sitio también tiene un atractivo especial debido a que está rodeado de un gran bosque seco donde habitan varias especies de aves endémicas. Como ve, la costa norte tiene todavía mucho más por ofrecer al visitante. Un abanico de posibilidades que se adapta a los intereses de cada tipo de viajero. Hay una ruta a la medida de cada visitante.

Allá vamos
Para visitar: Museo Huacas de Moche. Horario: de L-D (9 a.m.-4 p.m.). Precios: S/.11 (adultos) y S/.6 (estudiantes); ciudadela de Chan Chan. Horario: de L-D (9 a.m.-4:30 p.m.). Precios: S/.10 (adultos) y S/.5 (estudiantes); complejo arqueológico El Brujo. Horario: de L-D (9 a.m.-5 p.m.). Precios: S/.11 (adultos) y S/.6 (estudiantes); Museo de Sitio de Sipán. Horario: de L-D (9 a.m.-5 p.m.). Precios: S/.8 (adultos) y S/.3 (estudiantes); Museo Tumbas Reales de Sipán. Horario: de M-D (9 a.m.-5 p.m.). Precios: S/.10 (adultos) y S/.4 (estudiantes); Museo Heinrich Brüning. Horario: de L-D (9 a.m.-6 p.m.). Precios: S/.8 (adultos) y S/.1 (estudiantes); Museo Nacional de Sicán. Horario: de M-D (9 a.m.-5 p.m.). Precios: S/.7,50 (adultos) y S/.3 (estudiantes).

Para comer: El Mochica. Bolívar 462, Centro Histórico de Trujillo. Restaurante Fiesta Gourmet. Av. Salaverry 1820, Chiclayo. Big Ben, Av. Larco 1182, Urb. El Boquerón, Huanchaco, Trujillo.

Por: María Helena Tord – Vamos!

One Comment

  • Carmela Gamarra
    julio 31, 2011

    Buen artículo, muchas gracias por promocionar el norte!
    Sólo una aclaración: el ticket de ingreso para Huaca de la Luna, que es un antiguo templo moche, incluye la visita al Museo Huacas de Moche…Los tickets se adquieren en el museo…
    Visiten ambos, no se arrepentirán …