Tumbes, entre montañas y mar

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Tumbes es uno de los departamentos más agradables del Perú para viajar. A su particular bosque seco se suman sus cálidas playas. Descanso, placer y naturaleza se combinan con una exquisita gastronomía marina.

La primera vez que vi ballenas de cerca fue en Tumbes, en uno de esos viajes que uno debe hacer cuando está en una especie de pequeño agujero negro vital porque siente que lo ha perdido todo. Estaba en una de las playas más hermosas de ese departamento, La Brava, sentado en un cerro rodeado de bosque seco, cuando una ballena y su cría hacían piruetas frente a mí.

De esta manera decidí, aunque tengo que confesar que me ha pasado en otros sitios del Perú, que este sería el lugar adonde iría en los últimos momentos de mi vida.

NATURALEZA Y PAISAJES
Hay dos grandes peculiaridades en Tumbes: su cercanía al Ecuador geográfico y la baja altitud que tiene su cordillera andina. Su proximidad a la línea ecuatorial causa que la temperatura sea siempre cálida y que el característico desierto costeño peruano se convierta en un rico bosque seco tropical con algarrobos, hualtacos y palo santos.

A su vez, la baja altitud de la cordillera hace que la conexión con la sierra y la selva sea mucho mayor que en otros lugares, razón por la cual encontramos en los bosques tumbecinos especies como sachavacas y cotomonos, además de una variada cantidad de aves endémicas.

Estas son algunas razones que hacen que Tumbes, el departamento más pequeño del país, tenga el nivel de superficie protegida más alto. Casi un 35% de su territorio está constituido por el Santuario Nacional Manglares de Tumbes, el Parque Nacional Cerros de Amotape y la Reserva Nacional de Tumbes. Además tiene un litoral rico en playas, pesca, gente agradable y buena cocina.

La ciudad de Tumbes es muy comercial por su cercanía a la frontera y, quizás, con pocas ofertas para el turista; por ello, muchos de los que llegan prefieren quedarse en algunas de sus playas cercanas, sobre todo en Zorritos, Punta Sal o Máncora, en Piura, y desde ahí hacer los recorridos a los diferentes sitios de interés.

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MANGLARES Y AVES
Al Santuario Nacional Manglares de Tumbes se accede por Puerto Pizarro, a 13 kilómetros de la ciudad, o por Zarumilla y el puesto de control de El Algarrobo, a la altura del kilómetro 1.290 de la Panamericana Norte. Desde estos lugares podemos recorrer el ecosistema del mangle con lanchas y kayaks y observar, además de las innumerables aves, a los recolectores de la afrodisíaca concha negra, las islas que encontramos rodeadas de aguas dulces y saladas, como la del Amor o la de los Pájaros, y un criadero de cocodrilos.

CERROS DE AMOTAPE
El recorrido por los bosques del Parque Nacional Cerros de Amotape es posible hacerlo en bicicleta de montaña, caminando, a caballo o en camioneta. En su interior encontrará densas áreas boscosas con árboles de ceibos y algarrobos, lagunas, pequeñas cataratas y extrañas formaciones de piedra.

Desde Máncora (Piura) podemos acceder a esta área reservada por la Quebrada Fernández, viaje en el que se atraviesa por bosques de algarrobos, pequeñas comunidades de pastores y agricultores y por los populares baños de arcilla de La Poza.

A escasos 30 minutos de la Panamericana se ha instalado recientemente un zip-line o canopy con el que volamos por encima del bosque seco a unos 70 metros de altura, recorriendo 900 metros de cables galvanizados.

Además, hay otras cinco vías de acceso desde Tumbes: Zarumilla, Pampas del Hospital, Cabuyal, Bocapán y Rica Playa.

RESERVA NACIONAL
Para observar de cerca este particular bosque donde confluyen especies de la costa, la sierra y la selva, el acceso es por Bocapán, a la altura del kilómetro 1.213 de la Panamericana.

Y para los amantes del mar y del descanso siempre existe la alternativa de tumbarse en sus playas y contemplar a las ballenas. La temporada para observarlas de cerca comienza en agosto y dura hasta octubre.

Por: Iñigo Maneiro Labayen – Vamos!

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