Viajar por carretera nos permite descubrir, a nuestro ritmo, la riqueza de los pueblos. El tramo entre Lima y Huanchaco nos ofrece playas, arqueología y gastronomía.

Huanchaco es cosmopolita. Es también volver un poco a casa. Después de siete años viviendo con los aguarunas tuve la oportunidad de residir un año en la tierra de los caballitos de totora, la buena comida y su gente agradable.

Mi vida se repartía entre la bicicleta y correr olas en la mañana, clases de inglés con una profesora que terminó renunciando por mi pronunciación imposible y en trabajar la tarde y la noche en mi café bar La Tribu.

BALNEARIO COSMOPOLITA
Huanchaco también es un lugar de paso para muchos. Llegan los que salen por Fiestas Patrias buscando mar y buen ambiente, los que van a Tumbes y descansan en este balneario que se encuentra a mitad del camino, los que van para contemplar una de las mejores arqueologías del Perú, la mochica, o a correr olas en su malecón o en la cercana Chicama, la izquierda más larga del mundo.

Durante el año que viví en Huanchaco pasaron escoceses que se tomaban el bar entero, colombianos que llevaban más de 10 años caminando por América, vascos entusiastas, periodistas que investigaban los caballos de paso o suizos que desde entonces siguen regresando al Perú.

Algunos de ellos lo hacían en enormes trasatlánticos que todavía siguen llegando al vecino puerto de Salaverry. Los navegantes bajaban del barco de lujo, visitaban Huanchaco y Chan Chan, volvían a embarcar y seguían rumbo por el océano.

EL CAMINO COMO DESTINO
Muchos de los que llegan a Huanchaco lo hacen por carretera, en bus o en vehículo propio, recorren los 550 kilómetros que separan Trujillo de Lima. Esta parte de la Panamericana Norte ha experimentado notables mejoras por los trabajos de las concesionarias Norvial, responsable del tramo entre Ancón y Pativilca, y OHL, que une este pueblo con Trujillo. Se han implementado puentes y evitamientos que permiten que la Panamericana no cruce lugares congestionados y que ganemos tiempo para hacer de nuestro camino, como diría Sparrow en “Piratas del Caribe”: el destino del viaje.

TRAVESÍA CULINARIA
El recorrido dura unas siete u ocho horas que podemos enriquecer notablemente al acceder, junto a la carretera, a algunos de los sitios arqueológicos pertenecientes al complejo Caral como Bandurria o visitar Sechín en Casma, además de todo lo que podemos encontrar en Trujillo, con sus huacas como la del Sol y la Luna o la tatuada Señora de Cao, recientemente puestas en valor.

Si lo que nos atrae es la naturaleza, las Lomas de Lachay tienen su máximo esplendor por estos meses y la Albufera de Medio Mundo, un paraíso de aves marinas, está a un kilómetro de la Panamericana.

Si optamos por una experiencia más gastronómica, en Barranca se encuentra el mejor tacu tacu de la costa y en Pativilca los mejores alfajores del Perú, además del chancho al palo en Huaral, el cebiche en Tortugas o el cangrejo reventado de Huanchaquito, a puertas de nuestro destino Huanchaco, donde en poco tiempo han nacido buenos restaurantes y hoteles, y en el que su gente te sigue recibiendo como en tu propia casa.

Dónde parar
Alojamiento:

Chancay. Eco Truly Park. www.ecotrulypark.org
Supe. La Casa de Isidora (www.lacasadeisidora.com)
Huanchaco. Club Colonial. Malecón La Rivera 514. (04)446-1639. Correo: ccolonial@hotmail.com.
Hotel Bracamonte (www.hotelbracamonte.com.pe)
Trujillo. Hotel Libertador (www.libertador.com.pe)
Restaurantes al paso: Chancay. Grifo Repsol km. 77,5 de la Panamericana Norte.
Huacho. El Clásico. Calle El Inca. 232-6993.
Barranca. Tato Restaurant. Av. Chorrillos 383, Balneario de Chorrillos. 235-2562.
Tortugas. Cabaña Marina, en la misma entrada.
Dulcería Tota (alfajores): km. 202 de la antigua Panamericana Norte. 236-3103.
Trujillo. Romano. Calle Pizarro 747.
Huanchaquito. Restaurantes con inmejorables platos a base de pescado y mariscos.
Huanchaco. Café Chocolate. Frente al malecón.


Por: Iñigo Maneiro – Vamos!

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