Tambopata, la selva de Madre de Dios

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Paseo en lago rodeados por una espesa selva, hogar de una fascinante y salvaje fauna y cómodos hospedajes en medio de la naturaleza. Esto y más lo esperan en estos exóticos parajes.

Si lo que busca es un vistazo a la Amazonía sin alejarse mucho de la vida urbana, Iquitos es su opción. Si de aventura en la selva se trata, nada mejor que Tambopata. Sin llegar a los extremos del Manu, donde tan solo el viaje de aproximación puede ser agotador, Tambopata por lo general no le exige más de dos horas de vuelo desde Lima (vía Cusco) a Puerto Maldonado, ni más de tres navegando por el río.

Una vez que uno se instala en el albergue, algo ocurre por dentro. Los sentidos despiertan a una armonía inédita de sonidos y silencios, a un cúmulo de olores desconocidos, a una absoluta hegemonía del verde, de miles de verdes. Uno se transporta, literalmente, al corazón de la jungla. Tremenda sensación.

EL ABC DE LA SELVA
A de aventura, B de bichos y C de clima: eso es lo primero que debe tener claro si decide emprender un viaje a la selva brava.

A de aventura es la palabra clave. No se trata de llegar a Tambopata en busca de los engreimientos del Caribe, pretender conservar intacto un blanco atuendo o no dejarse incomodar por un mosquito. Hay que ir dispuestos a abandonar la rutina urbana, dejar atrás la tecnología y lanzarse en busca de ese ser primitivo que habita en nuestro ADN. La idea es olvidarse del qué me pongo, cómo me veo, qué hora es, cuánto falta, eso cansa… Hay que soltarse, desconectarse, despreocuparse, dejarse llevar por el hechizo de la selva, abrir los sentidos y zambullirse en la experiencia amazónica.

B de bichos… inevitables. Es casi imposible volver sin una picadura de mosquito, aquí estos son irreverentes, implacables, no respetan un pantalón y desafían a toda clase de repelentes. Sin embargo, se les puede mantener a raya con una premisa básica: cubrirse toda la piel posible. Lo ideal es un pantalón largo y una camisa manga larga (de tela delgada, pero resistente y en colores claros), medias de algodón y botines de trekking (todo terreno que protejan los tobillos). No olvidar el repelente en manos, cara, orejas y cuello y hasta en la ropa.

C de clima. Obviamente hace calor. El sol quema cuando se navega por ríos o lagos; y aunque durante las caminatas pocos rayos logren atravesar la densa vegetación, el calor pegajoso se siente igual. Mas no se deje tentar por la temperatura que invita a usar shorts, bividí y sandalias: cuanto menos piel exponga, más protegido estará. Sin embargo, ya de regreso en el albergue es posible usar ropa ligera para sentirse más cómodo.

MÚLTIPLES OPCIONES
Tambopata implica exploración, emoción, conexión con la naturaleza y desconexión del estrés urbano. Sin embargo, cada albergue ofrece una experiencia distinta y todo depende de lo que uno espera de la selva.

Ya sea que busque en Internet, revise una guía de viajes o pregunte en una agencia la oferta de albergues luce extensa y variada y le puede resultar difícil elegir, pues todos parecen ofrecer paquetes similares. Para darle una idea de las pequeñas, pero importantes diferencias, aquí pasamos revista a tres de los más populares.

En lo que todos coinciden es en una oferta integral: traslados desde y hacia el aeropuerto, transporte en lancha desde Puerto Maldonado, alojamiento, excursiones, guía y todas las comidas. No podría ser de otra forma, ya que aquí uno no puede moverse libremente (la bodega más cercana está a 1 hora en lancha) y depende completamente de los servicios del albergue.

Cada grupo cuenta con un guía que lo acompañará durante toda la estadía, muchas veces incluso durante las comidas, propiciando una atmósfera amigable.

Por lo general, los albergues cuentan con bar (consumo no incluido) y áreas comunes para socializar en las noches, aunque pocos sobreviven después de la cena: el cuerpo pide descanso a gritos.

EL RITMO DE LA JUNGLA
Independientemente del hospedaje elegido, la rutina suele empezar con un buen desayuno (aunque a veces se sale muy temprano para ver el amanecer o buscar ciertos animales). La mañana estará dedicada probablemente a la caminata más fuerte del día y nada más reconfortante al volver al albergue que una ducha con agua fría, ropa limpia y un buen almuerzo.

Y si cree que el calor le quitará el hambre, piense de nuevo. El esfuerzo por desafiar el calor, la vegetación y los mosquitos, mientras se agudiza la vista para detectar entre el verde infinito a los siempre esquivos habitantes de la selva garantizan que uno regrese al albergue agotado y hambriento. Los chefs lo saben y suelen dejar a los comensales satisfechos.

Siempre hay tiempo para descansar después del almuerzo y se sale nuevamente en la tarde. Al regresar se puede observar el atardecer y volverse a bañar antes de la cena. Después de comer puede hacer una caminata corta por los alrededores en busca de insectos y animales nocturnos (¡tarántulas!) o un paseo por el río para ver caimanes. Esta actividad le permitirá disfrutar de uno de los momentos más gloriosos del viaje: hacia el final del recorrido el guía apaga la luz y el motor del bote. Bajo un cielo iluminado solo por la luna y las estrellas y en medio de un absoluto silencio interrumpido por una seductora sinfonía amazónica, se vive un instante mágico. Si la selva no lo ha conquistado aún, entonces ha llegado el momento para rendirse ante sus encantos. La temporada seca ya está aquí; es tiempo de selva, es tiempo de Tambopata.

Allá vamos
Cómo llegar:
Las aerolíneas LAN Perú y Star Perú vuelan diariamente de Lima a Puerto Maldonado.

Puede comprar el vuelo por separado o reservar mediante agencia el paquete completo. Precio promedio: US$150.

Hospedaje:
Aquí le ofrecemos tres ejemplos de albergues que hemos visitado, pero puede preguntar en su agencia de viajes o buscar en Internet otras opciones. Calcule aproximadamente entre US$300 y US$1.000 por un tour de tres días con todo incluido.


Por: Mónica Villalobos – Vamos!

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