Turismo rural en el Perú

Notiviajeros.com
Hace más de 30 años, Taquile dio el primer paso para recibir turistas en sus casas y campos de cultivos. Esta isla del Titicaca pasó de ser un lugar de tránsito, donde los pasajeros compraban artesanías, a ser un destino en el que el viajero podía pasar varias noches aprendiendo a tejer o realizando jornadas de pesca. En estos 30 años las cosas han cambiado mucho. De ser una iniciativa localizada en el Titicaca, ahora el turismo rural comunitario (TRC) se encuentra en muchas partes del Perú, ofreciendo casas y comidas de calidad, con familias preparadas para atender al turista, con actividades más completas y formando redes y asociaciones que negocian directamente con los operadores turísticos. Es el caso de algunas comunidades del Valle Sagrado, como Patacancha, donde los comuneros han construido coquetas casas de adobe y piedra, con baños privados y ducha caliente, una rica gastronomía hecha con productos de sus chacras y unos guías preparados para acompañar al turista en sus actividades.

El TRC está definido por tres grandes ejes: ofrece experiencias auténticas y menos masivas para aquellos viajeros que quieren que su viaje tenga un estilo diferente; la comunidad o la familia son los gestores principales, y los beneficios económicos llegan más directamente a la gente que participa en la iniciativa. Es en el sur andino donde las experiencias están más desarrolladas. Según Mario Ortiz de Zevallos, gerente de proyectos de Swisscontact, solo en Puno hay más de 2 mil camas que se ofrecen al turista en comunidades y pequeñas localidades de la puna. Le sigue Cusco, con casi 400 emprendimientos diferentes y unas 600 camas. Y a más distancia está Colca, la Amazonía, la Cordillera Central, Chachapoyas y Cajamarca.

OFERTA VS. DEMANDA

De esa manera, durante varios días o unas pocas horas, el turista participa directamente con la comunidad en actividades cotidianas de agricultura, crianzas de animales, reforestación (como en la granja Porcón de Cajamarca), festividades, gastronomía y cultura tradicional, con textiles o cerámica. También hay iniciativas de TRC que organizan otras actividades convencionalmente asociadas a la hotelería clásica, como paseos a caballo, caminatas, observación de aves, acampadas o sea kayak, como el que podemos hacer en el Titicaca con la comunidad de Llachón de Capachica. También en Puno hay una iniciativa impulsada por Óscar Frisancho y la Asociación de Turismo Rural del Perú que, uniendo la iniciativa privada con emprendimiento locales, ofrece turismo vivencial en casas hacienda, fundos y fincas alpaqueras, favoreciendo, de esta manera, la recuperación arquitectónica de muchos lugares abandonados.

El gran tema pendiente es la demanda. Para Mario Ortiz se ha trabajado mucho la oferta, en ocasiones por cumplimiento de políticas públicas o metas de ONG, pero sin considerar qué es lo que busca el viajero, peruano o internacional, en este tipo de experiencias. Sin la debida conexión al mercado se corre el riesgo de que muchas propuestas simplemente se queden en bonitas ideas sin viabilidad alguna. De hecho, el porcentaje de ocupación de las iniciativas de TRC, salvo el caso de Takile que recibe más de 60 mil turistas al año, es de apenas un 10% anual, muy poco para que realmente las comunidades y las familias sientan que el turismo también les toca a ellas. Trabajar la demanda, para Mario Ortiz, significa considerar servicios de alojamiento y alimentación que aseguren buenos estándares de calidad, accesibilidad porque algunas iniciativas se ofrecen en lugares muy remotos, conexión con rutas y circuitos turísticos existentes o con iniciativas privadas como ocurre en Ausangate, y una red de contactos que permitan ofrecer estos productos a las agencias y operadores nacionales y extranjeros. El TRC es una oportunidad de volvernos un poco andinos o amazónicos, compartir la vida cotidiana de la gente del campo y la selva, participar en sus fiestas y, el que desee, brindar con chicha o masato, descubriendo una naturaleza y una manera de ver el mundo distinta a la que estamos acostumbrados a vivir o visitar en nuestros viajes, para regresar a los lugares de origen cargados de ricas experiencias.

MÁS INFORMACIÓN
Experiencias exitosas de Turismo Rural Comunitario en el Perú. Mincetur y Prom-Perú. 2007.

Por: Iñigo Maneiro L – Vamos!

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