A la llegada del hotel Westin

Paul Ingebretsen, recientemente nombrado gerente general del primer recinto de la distinguida marca hotelera nos cuenta en detalle los avances y su visión del rubro turístico en latinoamérica.

Venir a gerenciar un hotel de una inversión de 13 millones de dólares es una gran oportunidad. ¿Qué es lo que tiene como objetivo en este nuevo reto?
Para empezar, lo que me llamó la atención y por lo que decidí venir fue el crecimiento a futuro que tiene el Perú. Eso me atrajo mucho. Segundo, fueron el grupo Brescia y también su plan de crecimiento los que me animaron a cambiar de rumbo. Lo más importante será convertir al Westin Lima en el hotel más importante del país. Eso intentaré lograrlo con los 30 años de experiencia que tengo en el rubro.

¿Si tuviera que definir al hotel en pocas líneas, cómo lo haría?
Será vanguardista, moderno y líder de la plaza. Eso es. Tenemos que aprovechar las diferencias con las que vamos a contar como, por ejemplo, el salón de conferencias de 1.730 m2 para 1.800 personas, que dará al país la posibilidad de atraer más congresos de carácter regional. Asimismo, dentro de los cuartos se encontrarán las llamadas ‘heavenly bed’, una cama hotelera con más de diez años de existencia, que está hecha con medidas más grandes y con una ropa de cama que incluso ha sido premiada a nivel internacional.

Tengo entendido que los servicios no solo irán destinados al viajero foráneo.
Así es. Por ejemplo, contamos con un spa muy completo que no en vano será el más grande de Lima (con 1.800 m2) dirigido al mercado local. Contará con programas de adelgazamiento, rejuvenecimiento, naturistas, para dejar de fumar, day spa y más.

¿Cómo encuentra a nuestro país en el rubro turístico?
Ha sabido crecer, pero hay una gama de actividades para explotar y mostrar al mundo. Sin duda, esto es mucho más que Machu Picchu. Es por ello que me he puesto la meta de ser también una suerte de embajador peruano en el mundo. Y es por eso que hasta las raíces nacionales han sido seleccionadas para distinguir al diseño de este Westin, por lo que el arquitecto ha puesto toques peruanos dentro del hotel como, por ejemplo, el uso de telares locales.

¿Cuáles cree que sean las principales falencias en la hotelería de esta parte del mundo?
Pues luego de haber podido trabajar 22 años con mercados latinos puedo decir que son tres: referidos a la implementación de tecnología, el dominio del comercio electrónico y la adopción de un tercer idioma.

Enseñar es una de sus actividades preferidas, ¿va a hacerlo acá también?

Una vez que el hotel abra y ya esté más tranquilo, me encantaría aportar cuatro a cinco horas para la educación, pues he aprendido que lo importante en la vida es poder dar. Yo tuve mentores que me ayudaron y eso es lo que he intentado pregonar. Me reafirmo en ello, sabiendo que 15 de mis subordinados ahora son gerentes generales.

EL PERFIL
Paul Ingebretsen nació en la ciudad de Jacksonville, Florida, Estados Unidos.
Su primer trabajo fue de lavaplatos de un hotel a los 16 años. Ahí experimentó su primer contacto con el mundo del turismo.
Si bien ha gerenciado un gran número de hoteles en República Dominicana, México y Guatemala, esta es la primera vez que estará a cargo de un recinto en Sudamérica.
Jimena Villavicencio – Vamos!

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