Villa Rica, rincón con aroma de café

Nuestro café está en boga. Una fuerte pauta publicitaria nos lo repite de manera insistente y positiva. El panorama ha cambiado. El orgullo nacional no solo está enlazado a sus platillos sino a sus insumos. Ya está claro: nuestros granos son unos de los mejores del mundo. Y al parecer esto seguirá creciendo. Por ello, decidimos enrumbar hacia uno de los centros cafetaleros más importantes de la selva central. Y si bien Chanchamayo es uno de los más conocidos, la comunidad de Villa Rica no deja de asombrarnos.

Así pues, luego de recorrer una hora desde la pintoresca Oxapampa por un camino de trocha, una señalización notablemente nueva nos indica que ya hemos llegado al pueblo. La primera parada: la laguna El Oconal. Y tan ajetreado camino merece una pausa. Ahí, sus siete variedades de garzas, patos y pollos de agua, entre otras aves, nos dan una respuesta adicional del porqué nos encontramos en este rincón. Todo esto coronado con flores de loto que decoran las limpias aguas. Paseos en bote o simple descanso es lo que le proponemos.

Alrededor de la laguna usted observará a lo lejos unas simpáticas cabañas. Esas justamente serán dos de las opciones para alojarse. Aquí, cuando se despierte y se desperece lo hará mirando tan impresionante paisaje. Estos son el albergue Rapallo, con búngalos ubicados en las faldas de una colina y de propiedad de descendientes italianos y el segundo, llamado Puerto Escondido, en las orillas de la laguna y con una capacidad para 30 personas.

TODO CAFÉ
Luego de disfrutar de forma pausada la naturaleza, el segundo rubro de visitas llega: las fincas cafetaleras. Tal como dicen los pobladores, esto es lo más interesante, puesto que existen fincas ahora más desarrolladas y que son modelos de agrorreforestamiento.

Acá le mostramos dos como muestra. La primera de ellas es la llamada Anja, propiedad de Klaus y Susan Wallentin, quienes con gran simpatía lo invitarán a pasar y ver el funcionamiento tecnificado de su finca, cuya cosecha este año ha sido muy gratificante. “Todos nuestros granos se exportan. Hemos logrado tecnificar la producción al fabricar secadoras, despulpadoras, lavadoras y zarandas”, afirma Klaus, quien tiene origen colono y decidió quedarse y validar sus 22 hectáreas.

La segunda finca que le aconsejamos es la conocida Santa Rosa. Aquí, su anfitriona será Selena Contreras. Ella lo recibirá, literalmente, con los brazos abiertos. Además de la explicación necesaria de la producción cafetalera y de la reforestación, uno podrá gozar de una mágica casona de la primera mitad del siglo XX en donde también puede alojarse. Cinco habitaciones y comida son ofrecidas.

MÁS DATOS SOBRE EL GRANO
Según la Junta Nacional del Café, el Perú es el primer exportador de café orgánico del mundo. Sus principales compradores son Alemania con un 41,44%; Bélgica, con un 16,61%, y Holanda, con un 7,18%.Uno de los cafés de exportación es el de Villa Rica, que crece bajo sombra y ha alcanzado alta calidad bajo una exitosa unión gremial.

La buena noticia, asimismo, es que más de una finca cafetalera (como las de Anja y Santa Rosa) ya cuentan con una filosofía de agrorreforestación que ayuda en primer lugar al ecosistema y al mismo presupuesto de la industria.

MÁS INFORMACIÓN
Para ir a Villa Rica, visite Oxapampa (a 6 horas de Lima), luego recorra una hora por trocha. El taxi le cuesta S/.13 por persona. Más información: www.rutadelcafe.org/atractivos.html

Vamos!



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