Al Perú le sobra potencial

Ana García Pando, la especialista en turismo rural analiza la situación de esta actividad en las comunidades del interior y destaca las oportunidades que tenemos en este sector.

¿Qué es el turismo rural?
Es realizar actividades en un entorno que se caracteriza por tener menor cantidad de gente que en la zona urbana y que —además— vive de la agricultura, ganadería y la explotación de lo natural. Cuando hablamos de turismo rural, nos referimos a cómo el hombre interactúa con el medio y todo el bien material e inmaterial que ha ido construyendo a lo largo del tiempo.

¿Qué debe tener un destino para que se pueda desarrollar este tipo de turismo?
Debe conservar su carácter rural. En las comunidades se usa la calamina en los techos, el cemento reemplaza al adobe, los carteles dañan la vista y no se mantiene la belleza paisajística. Eso es lamentable y debe cambiar. Por otro lado, debe existir la intención de hacerlo, para que los pobladores puedan compartir una relación cordial con el turista y desarrollar capacidades de socialización que les permita brindar experiencias gratas.

¿No se requiere contar con atractivos turísticos?
Eso es lo más fácil de desarrollar, porque si tienes servicios adecuados (atención agradable, limpieza y espacios bien conservados) te puedes inventar los atractivos. Por ejemplo, hay lugares que no poseen nevados, ni fortalezas incas pero que han logrado ofrecer buena atención, deliciosa gastronomía y actividades derivadas de las propias, como talleres de artesanía o acompañamiento a las cosechas, entre otros rubros. Estas actividades turísticas generan mucha demanda.

El Perú ya cuenta con experiencias de este tipo…
En los últimos años, el mercado turístico cambió tanto que empezó a valorar el mundo rural y los extranjeros buscan conocer las culturas locales. Esto llevó a descubrir que existen muchos más lugares que esos tres o cuatro destinos tradicionales que siempre se promocionaron. Y al Perú le sobra potencial. Aquí existe naturaleza impactante y un mundo rural tradicional lleno de sabiduría, de conocimiento, de productos gastronómicos exquisitos.

¿El turismo rural es mucho más que una actividad económica?
Este tipo de turismo contribuye a la generación de autoestima en los pobladores del campo. Ya que estas localidades, que siempre vieron a la ciudad como la meca de las oportunidades, sienten la valoración de los visitantes que admiran su forma de vida tranquila, aprecian la ausencia de la televisión y el despertar con el canto de las aves. El turismo rural es además una fuente de ingresos redistributiva, pero no es la forma de salir de la pobreza sino que es una actividad complementaria, y fortalece la identidad de cada país que se redescubre.

Pero existen lugares que se dedican exclusivamente al turismo…
Es necesario que en una comunidad se diversifiquen las actividades. Si cada familia se dedica a una actividad diferente —unos ofrecen alojamiento, otros brindan gastronomía y otros, artesanía— se pueden buscar nuevos mercados para no depender solo del rubro turístico. Lo bueno de este tipo de turismo es que permite encadenar las acciones y así ampliar las oportunidades. No olvidemos que cualquier economía que solo depende de una fuente de ingreso es frágil, porque si esta se cae, se pierde todo.

¿Qué le falta al turismo rural en el país?
En el Perú y en toda Latinoamérica este proceso está encaminado. Sin embargo, se deben mejorar las condiciones de los servicios en algunas zonas, los operadores deben romper los tabúes y empezar a promover estos destinos, a venderlos. Es importante también revisar la legislación, pues es necesario reducir la complejidad tributaria, el manejo de la tierra y la formalización de los emprendimientos para que no se conviertan en pesadillas que se arruinen con el pago de impuestos.

El perfil
Licenciada en Turismo y máster en Gerencia y Dirección Hotelera. Se especializó en la elaboración de modelos de turismo en espacios no urbanos.

Por: Milagros Vera Colens – Vamos!

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