Oxapampa: un paraíso reconocido por el mundo

“Yo aprendí a caminar descalzo en esta zona. A los 7 años ya me iba al monte con los yáneshas, he crecido feliz allí. La declaratoria de la Unesco significa que Oxapampa es la provincia mejor conservada del Perú y una de las más cuidadas del mundo. Ya puedo morir tranquilo”, dice realmente contento el ministro del Ambiente, Antonio Brack, con respecto a la decisión tomada ayer por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) de otorgarle el título de Reserva de Biósfera al área denominada Oxapampa-Asháninka-Yánesha, ubicada en Pasco. Esta abarca un territorio de 1’800.000 hectáreas e integra cuatro áreas naturales protegidas: el parque nacional Yanachaga Chemillén , la reserva comunal Yánesha, el bosque de protección San Matías San Carlos y la reserva comunal El Sira.

La decisión se tomó en París durante la reunión 22 del Consejo Internacional de Coordinación del Programa sobre el Hombre y la Biósfera (MAB, por sus siglas en inglés) de la Unesco. Esta contempló añadir otros 12 nuevos sitios procedentes de 14 países. En total hay ahora 564 reservas con esta clasificación.

La alegría de Brack tiene sustento. Él fue uno de los primeros en proponer buscar esta designación a inicios de la década del 80. Luego, ya como ministro, colaboró para que este anhelo se concretara. Sin embargo, ha sido la labor conjunta de las autoridades locales, diversas instituciones públicas y privadas, los pobladores y las comunidades nativas la que ha materializado esta distinción en la que se ha trabajado durante más de diez años. “No se puede decir que en el Perú nunca se ha consultado a los indígenas. Este es un claro ejemplo de que se ha hecho y de que se puede tener éxito”, señala el titular del Ambiente.

SÍ SE PUEDE
Así, pues, la designación internacional es el resultado de los esfuerzos unidos de la Municipalidad de Oxapampa, las comunas distritales de esa provincia, las comunidades nativas asháninka y yánesha, el Gobierno Regional de Pasco, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas por el Estado (Sernamp), el Instituto del Bien Común, Pro Naturaleza, el Jardín Botánico de Missouri, entre otras. Como es comprensible, todas estas entidades están que dan de brincos con la noticia. Hay que recordar, no obstante, que no todo fue siempre felicidad.

“Una de las partes más difíciles de este proceso de buscar la declaratoria ha sido concientizar a la población. En el 2007 llegaron a repartirse volantes que decían: “Amigo oxapampino, cuidado con la Reserva de Biósfera. No nos dejarán sembrar nuestros productos”. Creían que iba a ser un área que no se iba a poder tocar, pero revertimos esa información. Ahora la gente sabe que la declaratoria es para bien”, cuenta el alcalde distrital de Villa Rica, Juan Carlos La Torre.

MÚLTIPLES BENEFICIOS
La declaratoria otorgada por la Unesco significa una gran oportunidad para el desarrollo de la provincia. “La Reserva de Biósfera es un elemento poderoso si se emplea bien porque permite ver que el desarrollo de la civilización y la conservación de la naturaleza no tienen por qué ser antagónicos”, explica el jefe del Sernamp, Luis Alfaro.

Y es cierto. Hoy en Oxapampa ya se asocia la inversión pública a la biodiversidad. Si no, que lo diga el alcalde provincial, Roger Chalco, quien se ha comprometido a velar para que todas las autoridades locales de su gestión destinen presupuestos que permitan conservar el título concedido.

Federico Rizo Patrón, del Instituto del Bien Común, indica a su vez que la distinción traerá muchas posibilidades de desarrollo a nivel de preservación de la naturaleza, de investigación científica y a nivel económico.

Este último punto también es importante, ya que la designación internacional permitirá, por ejemplo, que suban los precios de algunos de los productos originarios de allí. Imagínese un café de Villa Rica orgánico, con denominación de origen y procedente de una reserva de biósfera de la Unesco. Sumarían varios dólares adicionales al precio por quintal que hoy solo cuesta US$18.

Pero no solo las autoridades han asumido responsabilidades tras la declaratoria. También los habitantes ancestrales de la tierra. Héctor Santos, presidente de la Asociación de Nacionalidades Asháninkas del río Pichis, detalla: “Seguiremos protegiendo nuestros recursos y compartiremos esta experiencia en toda la región. Así todos los que cuentan con recursos podrán saber cómo trabajar”.

SEPA MÁS
Una de las amenazas de la Reserva de Biósfera Oxapampa-Asháninka-Yánesha es la edificación de una carretera que cruza el bosque de protección San Matías San Carlos, a cargo de la comuna distrital de Puerto Bermúdez.

Esta vía no cuenta con ningún permiso y ha sido declarada ilegal incluso en el Congreso de la República. Actualmente los trabajos están detenidos.

La Unesco reconoce que en el lugar existe una intensa presión ejercida por las actividades humanas como la deforestación. Espera que los planes presentados por las autoridades locales para contrarrestar ello se cumplan.

Por Gabriela Machuca Castillo – El Comercio

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