Promueven circuito Tesoro aimara para diversificar oferta turística en Puno

Notiviajeros.com
Con el objetivo de diversificar la oferta turística regional y prolongar la estadía de los visitantes, el proyecto Gestur Puno, de la fundación Swisscontact, promueve el circuito denominado “Tesoro Aimara”, que engloba tradición, arte, naturaleza y cultura viva.

Un primer paso comprende el recorrido hasta Juli, a 80 kilómetros de la ciudad de Puno, visitando los templos San Juan de Letrán y La Asunción, el centro artesanal “Bartolina de Olla”, donde 28 mujeres aimaras exponen lo mejor de su arte.

Estas mujeres han recibido capacitación y asistencia técnica para innovar los diseños, materiales, motivos y colores, plasmados en cojines, cintas, carteras, manteles, bordados en bayetas teñidas con hierbas, etc.

El trayecto continúa hacia Pomata, a 16 kilómetros de Juli, donde se visita Challapampa y su templo colonial San Pedro, primer lugar de adoctrinamiento y evangelización de indígenas en los albores coloniales.

Allí destaca el retablo de La Asunción o De los arcángeles, repujado en pan de oro, del artista italiano Bernardo Bitti. También se visitará el templo de Santiago, imponente obra que expresa la destreza de alarifes y maestros en piedra encaje.

En Yunguyo se toma el desvío hacia el lago Menor o Wiñaymarka, es decir, en sentido opuesto a la ruta que lleva hacia Copacabana. Este recorrido de 22 kilómetros permite disfrutar de los paisajes de Tapoje, Ollaraya, Unicachi hasta arribar al embarcadero de Punta Hermosa, muy cerca de la línea fronteriza de la localidad de Tinicachi.

El viaje se corona con una travesía por las aguas del Titicaca menor, que salpicado por la sucesión de islas como Iscaya, Lluthe, Caana, Patahuata, Yuspique, Anapia, Suana, Kcaño y Huata regalan uno de los paisajes más imponentes de la zona.

En Yuspique se puede apreciar vicuñas, y desde el mirador gozar de la belleza de la Cordillera Real de Bolivia. También se degusta papas cocidas en tierra, pejerreyes y truchas del lago a la sartén, dorados quesos fritos y frescas ensaladas, etc.

Luego se viaja en velero por el Titicaca hasta Anapia, donde hay una cálida recepción de las familias del lugar dispuestas a compartir sus vidas: faenas de pesca, de cosecha o simplemente sentarse a esperar el atardecer.

También se puede ver cómo los primeros rayos de sol que nacen entre un sereno lago y una imponente cordillera anuncian un nuevo día.

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