31 de diciembre en la selva

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Este rincón amazónico conocido también como La Ciudad de las Palmeras, comienza a vibrar. Aquí el sol brilla fuerte y sus árboles silban al paso del viento, cual un espectáculo musical. Sus ríos flotan pacientes y sus tierras se tornan prestas a recibir a los intrépidos viajeros que desean quemar este año, el 2009, como se debe: con interminable energía y contacto natural.

Y es que si aún no tiene definido el rumbo final de este mes, le aconsejamos que comience a empacar shorts y polos delgados, que coja unas cómodas zapatillas, que no olvide el repelente y que sobre todo se cargue de un gran ímpetu por explorar. Luego de ello, estará listo para dirigirse a Tarapoto, en pleno oriente peruano. Ahí no solo descubrirá excelsas cataratas y caminos cuasi vírgenes, también podrá bailar al ritmo de la cumbia y celebrar con buenas cuotas de bebidas espirituosas con nombres raros. Si eso hace, prepárese: el 2010 vendrá sumamente recargado.

AVENTURA SIN FIN
Su historia comenzará en el aeropuerto, pues si usted no cuenta con mucho tiempo esta modalidad será lo ideal para su comodidad. En la actualidad, las aerolíneas Star Perú y LAN Perú serán las alternativas de viaje. Aunque si usted insiste en hacerlo vía terrestre, comience en Chiclayo y luego doce horas lo separarán de la ciudad de Tarapoto. Una vez en destino, los planes son varios. En todos los casos le aconsejamos inscribirse con una agencia de viajes formal para llevar a cabo todo el tour dentro y fuera de la ciudad; siempre y cuando no lo haya planificado desde Lima.

En ese caso, el grupo que cuenta con el hotel Puerto Palmeras propone dos paquetes turísticos diferentes de cuatro días. El primero incluye el hospedaje en el mágico Lago Lindo y sus cabañas enclavadas sobre un espejo de agua rebosante de paiches y un bosque impoluto a sus espaldas; el segundo le permitirá disfrutar de las cataratas de Huacamaillo y chapotear en sus aguas.

En ambos casos, los viajeros podrán gozar de una fiesta de Año Nuevo con cena, cotillón, baile y bebidas en el recinto del hotel Puerto Palmeras, en medio de la Selva.

Aquí los precios varían según la cantidad de personas en un cuarto o si desea incluso la suite superior. Estos van desde los S/.749 en el caso de elegir solo quedarse en Puerto Palmeras, y si prefiere que su travesía recorra Lago Lindo y la Laguna Azul el costo aproximado comenzará desde los S/.899.

FLORECIMIENTO TOTAL
Otra muy interesante alternativa es la que ofrece el Río Shilcayo y su lodge gemelo, el Pumarinri. En este caso, las posibilidades comienzan desde una noche solo en el río Shilcayo y dos en el Lodge Pumarinri o si lo desea, 4 únicamente en el Shilcayo. Aquí el 31 también lo espera una fiesta, que seguro no olvidará, e incluso existe la posibilidad de que la cena de dicho día se ofrezca acompañada de un energético baño de florecimiento a usanza de los pobladores de la zona. Y si desea más, pues un gran baile hasta ver el amanecer entre los bosques amazónicos será el perfecto agregado.

Los precios, cuyo valor no incluyen los S/.50 de la fiesta de Año Nuevo en el hotel Shilcayo, van desde los S/.769 por persona. Eso sí, recuerde que los niños de 3 a 12 años pagan un precio de oferta (el promedio es S/.200 menos). Además, los menores de tres no pagan, pero tampoco cuentan con derecho a los tours, lo cual tendría que ser un precio adicional.

INFALTABLE

Sea cual fuere su elección, ya sea algún recinto que le hemos recomendado o algún hotel de la ciudad que también cuente con buenos servicios, recuerde que no contará con el placer del paisaje tarapotino si es que no disfruta de sus manjares. Nombrarlos todos no alcanzaría en estas hojas, así que le proponemos solo una pequeña muestra. Comience con un rico aguaje, seguido por una ensalada de chonta, pasando por un paiche a la parrilla acompañado de un tacacho o un juane. Por supuesto, todo eso en cómodas cuotas a lo largo de su estancia. Y si ya está disfrute del aguaymanto y de la cocona hasta que se agote.

Después de haber apreciado la grandeza de nuestros ríos, de haber gozado entre los húmedos bosques y de haberse quedado atónito ante la inmensidad de la luna —que por su nítida luz pareciera reclamar más atención—, solo podrá agradecer haber elegido un paraíso como este para empezar el 2010.


Por: Jimena Villavicencio – Vamos!

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