El templo de la señora de Cao

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El complejo arqueológico El Brujo fue el centro de la noticia en el año 2006 cuando se halló la tumba de una misteriosa soberana moche ricamente ataviada. Ahora, después de varios años, se ha inaugurado un estupendo museo para albergar los restos de esta mujer y conocer mejor acerca de la cultura Mochica, que tuvo como uno de sus grandes centros ceremoniales el valle de Chicama.

El complejo arqueológico El Brujo, como lo llaman los lugareños por la afluencia de chamanes, se remonta a más de 5.000 años con la presencia de huaca Prieta, uno de los sitios claves estudiado por Junius Bird.

Allí se hallaron las evidencias más antiguas de la domesticación de plantas fechadas en el 2.300 A.C., es decir, 1.500 años antes que Chavín. Esta fue la primera aplicación de carbono 14 en nuestro país.

DE VUELTA AL PASADO
La ocupación Moche llega a esta región a comienzos de nuestra era. Durante más de 600 años, desde aproximadamente el 100 al 650 d.C., ese lugar funcionó como un centro ceremonial y durante ese período la arquitectura del lugar pasó por varias ampliaciones y remodelaciones (de enterramiento ritual) que han dado como resultado cerca de cuatro edificios superpuestos.

“Al igual que los cuerpos, la arquitectura es enterrada luego de una crisis, como un ritual de renovación”, explica Denis Vargas, arqueólogo residente del complejo, al tiempo de señalar que el lugar cobró mayor importancia luego de que se descubriera la tumba de la llamada Señora de Cao en una de las plataformas del templo.

El entierro contenía, a varios metros de profundidad, un fardo con los restos asombrosamente conservados de una mujer. Junto a ella se encontraron las osamentas de una joven sacrificada y otros tres acompañantes.

El cuerpo de la misteriosa mujer se hallaba ataviado con finas ofrendas de orfebrería, porras, mantos, collares y tocados que hacían pensar que se trataba de una alta autoridad mochica. Más sorpresas esperaban a los investigadores cuando descubrieron, además, que el cuerpo se encontraba tatuado con simbólicas figuras.

Este hallazgo se suma al de la sacerdotisa de San José de Moro, personaje femenino que al parecer ocupó también un importante cargo en la élite moche.

SU NUEVA CASA
Desde el 2006, cuando fue descubierto el contexto funerario de la Señora de Cao por el equipo de investigadores del Proyecto Arqueológico El Brujo, liderado por Régulo Franco, este ha pasado varios años bajo estudio. Ahora podemos visitar el museo recientemente inaugurado y conocer de cerca a la soberana mochica y la original propuesta museográfica.

El agua —señala la museóloga Lucero Silva— es el eje narrativo del museo, pues ha sido determinante en el desarrollo del complejo y de la cultura misma que albergó. Es así como se deja traducir didácticamente a través de todo el recorrido.

“El complejo El Brujo se sitúa cerca de la desembocadura de las aguas del río en el mar. Este elemento ha permitido desarrollar múltiples lecturas sobre las culturas prehispánicas y ha servido como agente articulador entre distintas experiencias culturales”, explica Lucero Silva. Y agrega que “el agua y su asociación con otras sustancias sagradas, como la sangre y la chicha de jora, recorren el museo a través de diferentes medios audiovisuales, permitiendo al visitante relacionarse con procesos más orgánicos y sensoriales”.

Esta relación del agua está presente a través de diferentes elementos iconográficos que aparecen mientras se recorre el complejo, ya sea en los diseños de las pinturas murales e, incluso, en representaciones del ajuar funerario de la Señora de Cao. En diferentes soportes y contextos aparece el río representado por el pez y el mar con las olas.

Por: María Helena Tord – Vamos!

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