El precio de la conciencia

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“Pedro estuvo aquí”, “Trinchera U Norte”, “Liset mamacita”. Las frases no están en ningún baño de restaurante de carretera sino en Pachacamac, el centro arqueológico más impresionante cercano a Lima, pero también uno de los lugares donde más se nota la inconsciencia turística de los peruanos. Algunos muros, que aguantaron siglos de huaqueo y conquistas, hoy están adornados con toscas inscripciones realizadas por gente guiada por el simple deseo de malograr.

Formar conciencia turística es uno de los pilares sobre los que se forja una verdadera industria de viajes. En el afán de lograr ese desesperado objetivo, se dan normas como la que se publicó este domingo: la RM 107-2009-MINCETUR/DM aprobó la inversión de S/ 2 496 406.99 para realizar “un programa a través de medios de comunicación radial y televisiva, destinado a la promoción de la conciencia y cultura turística nacional”. Durante 33 días se pasarán 174 spots en medios televisivos y 464 en medios radiales que promoverán el orgullo por nuestro patrimonio y fomentarán los viajes.

Para nadie es un secreto que la publicidad en los medios de comunicación masiva es carísima. Mucho más si, como explica la norma, se realizará en medios como Frecuencia Latina, América TV, ATV, RPP, entre los principales. Pero, ¿se puede crear “conciencia y cultura turística nacional” en 33 días?, ¿cambiará la actitud de los depredadores de lugares como Pachacamac en un mes? No estoy seguro. Habría que preguntarle a Gladys Ormeño, la funcionaria que desarrolló durante cinco años uno de los planes más ambiciosos que haya tenido el Mincetur: el proyecto Fortalecimiento Integral del Turismo en el Perú –FITPerú (no confundir con la feria Fitperu que solo tuvo una triste edición). Sus objetivos parecían para una realidad de otro planeta: fomentar la conciencia turística a través de la capacitación y fortalecer los gobiernos regionales y locales. Entre 2002 y 2006, con fondos propios y de la Cooperación Española,  los técnicos del Mincetur elaboraron guías de contenidos turísticos basadas en las leyendas y tradiciones de cada región. El experimento fue ganador del premio Creatividad Empresarial 2004 y se realizó en Amazonas, Cajamarca, La Libertad y Lambayeque. En cinco años se invirtieron US$ 1 450 000 y ya se pensaba en los próximos beneficiados: Tumbes, Piura y San Martín. Hasta que llegó la maldición de los proyectos a largo plazo en nuestro país: el cambio de gobierno. Hoy, pocos se acuerdan de esa maravillosa experiencia.

No hay que ser un gran administrador para darse cuenta que S/ 2 496 406.99 serían suficientes para reactivar, mínimo por dos años, un programa como FITPerú. Sin duda, los resultados serían mucho mejores que los que se lograrían con solo 33 días de comerciales en radio y televisión.

Si hay dinero para invertir en conciencia, no lo desperdicie inconscientemente ministro Pérez.

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