De Lima a Caral

Ahora que la ciudad sagrada de Caral está en boca de todo el mundo, gracias al nombramiento de la Unesco, es momento para descubrir que la energía que irradia ese centro histórico es tan rica que se extiende hasta las playas, tragos, comidas y los distintos lugares que hay para visitar a su alrededor.

VAMOS DE PASEO
Enrumbados por la Panamericana Norte, un grato olor nos guía hasta la cafetería Delpino, ubicada hace más de 40 años en el kilómetro 77 y medio de dicha carretera, seduciendo al conductor 24 horas al día y 364 días al año, pues solo se descansa en Navidad. Ahí se nos abrirá el apetito al probar la suavidad de sus chicharrones y la sazón de unos buenos tamales acompañados del mejor café de la zona, bebida ideal para abrir bien los ojos ante todo lo que nos espera.

De pronto sobresale de la costa, en el kilómetro 83, un castillo medieval construido sobre un acantilado rocoso en 1936 por doña Consuelo Amat y León Rolando, quienes después de un viaje por Europa decidieron edificar el hotel Villa Madre Perla, que hoy es símbolo turístico de la región. Conocido como “El Castillo de Chancay”, ofrece, además de cuartos, una zona para acampar, restaurantes con distintas especialidades y un circuito turístico. Un dato para sorprender a sus hijos: suba al mirador medieval europeo para divisar una parte de la historia peruana, pues una boya indica dónde yacen los restos de la goleta chilena La Covadonga, hundida el 13 de setiembre de 1880 en la Guerra del Pacífico.

Además, en el sótano de este castillo encontramos una bodega donde se produce vino y pisco y que estará abierta al público por primera vez, después de 40 años, estas Fiestas Patrias. Y para seguir con la diversión, en agosto abrirá una discoteca medieval. También se anuncia que antes de fin de año se presentará permanentemente un museo de las torturas.

Pocos kilómetros después, una maravillosa formación natural única en el desierto costero nos regala las Lomas de Lachay y sus características neblinas. Esta condensación de nubes le da un aspecto místico al lugar y ayuda con el crecimiento de las 146 especies de plantas que crecen ahí (entre ellas el cactus, el tabaco silvestre y el palillo). Por sus densos cielos rondan la lechuza terrestre, la perdiz serrana, el cernícalo americano y el halcón, mientras que el zorro costeño se adueña de los suelos fértiles y las lagartijas se escabullen entre la diversidad. En total son 65 especies de aves y 13 de mamíferos los que habitan en la zona.

Setenta kilómetros más al norte encontramos un paraíso poco frecuente. Se trata de una formación de lagunas muy cercanas al mar, separadas por una brecha de arena, producción natural que es deleite para los ojos. Los Viños, playa con hospedajes y una zona para acampar, nos da la bienvenida junto con las ovejas que pastan los campos aledaños a las lagunas, los patos silvestres que aparecen y desaparecen y al fondo un mar tranquilo, silueteado con sombrillas de madera, para descansar del sol.

Una brecha al lado izquierdo del camino nos tienta a seguirlo. Recuerde que este es un viaje para darle rienda suelta a su curiosidad, así es que aventúrese por los caminos adyacentes. Lo espera un lugar mágico de romántico nombre: La Albufera de Medio Mundo. Aquí la paz lo atrapa y la naturaleza lo sacia con su presencia. Existen pequeñas cabañas donde alojarse y paseos en bote. Si va con su pareja, emprenda un viaje de una hora por la laguna de la albufera y llegue a la Isla del Amor, donde el silencio solo es interrumpido por el trino de los pájaros que migran hasta el lugar para anidar (es por ello que esta isla lleva ese nombre).

Y si cuenta con un poco más de tiempo y dinero, puede tomar el tour hasta la isla Don Martín (una hora y media en bote desde la playa), donde encontrará un espectáculo de ronquidos y miles de aves jugueteando por los cielos. Gran cantidad de lobos marinos reposan sobre sus piedras blancas teñidas por el guano.

RUTA DEL SABOR
En Barranca el hotel Chavín ofrece, además de sus amplias instalaciones, el tradicional desayuno el Barranquito, compuesto por tamales, chicharrón, pan francés y café. También brinda bufet criollo los domingos, discoteca, piscina y el más rico arroz con pato de la ruta.

Después de disfrutar de las playas de Barranca, ideales para surfistas, debe guardar espacio en el estómago, pues Tato les ofrece el famosísimo tacutato de mariscos, delicioso plato que, definitivamente, es para compartir.

La ruta hasta Caral les ofrece además de lugares turísticos por visitar, balnearios hermosos, grandes olas, cabañas alejadas para descansar del ruido citadino, tragos y discotecas para no dejar atrás la vida nocturna.

BRINDIS DE LA ZONA
Lúcuma sour:
La lúcuma fue encontrada como uno de los alimento de los antiguos pobladores de Caral. Ahora los lugareños están ideando nuevas presentaciones de tragos con esta fruta.

Chilcano de guinda: Los árboles de guinda son los preferidos para las yunsas y sus frutos muchas veces son menospreciados. El licor de guinda es típico de la ciudad de Huaura y ahora existen nuevas presentaciones para revalorizar su sabor.

MAR A LA VISTA
Las playas más atractivas para correr olas o bañarse en familia.

Barranca
Fortaleza:
cerca a la Fortaleza de Paramonga.
El Totoral: paraíso ecológico, posee pantanos y juncales donde se aprecian patos silvestres.
Cerro Colorado. Muy visitada por su enorme boquerón y su mirador.

Supe
La isla (El Faraón):
dividida en dos: norte, de mar agitado, y sur, ideal para bañistas.
Caleta Vidal: tiene tres playas: Playa Grande, preferida por los surfistas, Playa Chica, olas medianas, Los Botes, mar tranquilo y poco profundo.

Huaura
Playa Centinela:

Muy concurrida por los surfistas.

Tartacay:
Bello paisaje entre mar y dunas.

La Herradura:
De forma curva y mar muy tranquilo.

Huaral / Chancay
Los Baños: buena para el buceo nocturno.
Don Julio: en el km 120. Lleva ese nombre por don Julio Fernández, quien hace 30 años construye casas que vende y alquila con material que vara el mar.

Por: Denisse Sotomayor
VAMOS!

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