Tumbes y Piura

Tumbes y Piura son destinos de nuestro litoral que mientras más visite, más cariño les irá tomando. Hechos tan simples como contemplar un rojo y ardiente atardecer, nadar en agua tibia o quedarse inmóvil tratando de no espantar a decenas de cangrejos en la arena son momentos difíciles de olvidar. Y bien puede vivirlos en estas próximas Fiestas Patrias. Pero, ojo, hay que hacer las reservas del caso con tiempo, pues este año 28 y 29 de julio caen martes y miércoles, respectivamente, por lo que la demanda va a ser de lo más elevada.

AL LÍMITE
Conocer Tumbes es muy sencillo. Se divide en tres provincias: Contralmirante Villar (al sur), Tumbes y Zarumilla (al norte). En la primera encontramos el Parque Nacional Cerros de Amotape. Para entrar, es preferible contratar a un guía de la zona. Si lo hace por medio de la Asociación Rica Playa, pregunte por don Bernardo. Él y los guías de la zona lo atenderán como parte de la familia.

En este extenso bosque podrá caminar entre algarrobos, hualtacos, zapotes, guayacanes, así como entre cultivos de plátanos o mangos y encandilarse con su gran diversidad biológica. Si tiene suerte y buen físico para las caminatas, podrá ver tigrillos, venados rojos y grises, sajinos y osos. Esta zona puede ser visitada durante todo el año, sin embargo, se recomienda no hacerlo en época de lluvias (de enero a marzo), ya que el acceso se hace más complicado porque los caminos son puro barro.

Sin salir de Contralmirante Villar encontrará el hospedaje Amotape situado en la playa Nueva Esperanza. Acá la familia Chang será la encargada de atenderlo. No es un hotel de lujo, pero tiene todo lo necesario para pasarla bien. Dos piscinas, una playa solitaria de arena suave y agua caliente, y cuartos simples pero frescos, ideales para terminar el día después de una larga faena o un largo descanso.

Más al norte, en Zarumilla, tiene para conocer el Santuario Nacional de los Manglares de Tumbes. Navegar en medio de largas y delgadas raíces, que cuelgan desde lo más alto de los árboles, y que se van enredando cada vez más y forman una aparente pero fuerte telaraña gigante, le dará paz. No hay nadie que toque el claxon, no hay contaminación, solo una infinidad de aves y peces revoloteando en cielo y agua como si se hubieran puesto de acuerdo.

Pues sí, ya que en medio del recorrido llegará a Punta Capone, la última o primera playa del Perú (dependiendo de cómo lo vea). Esa puntita que aparece en el mapa es una playa espectacular. No hay mucho viento, el agua —combinación de río y mar debido a la desembocadura del río Tumbes— es caliente, el sol nunca falla y, lo más deseado, hay privacidad total. Una tarde ahí lo dejará superlaxo. Pero eso sí, su estadía no se puede prolongar mucho, ya que cuando la marea sube, tapa la arena dejándolo sin playa. Por tal motivo, para ingresar a los manglares e ir a Punta Capone es necesario estar al tanto de la marea.

ENCANTO PIURANO
Máncora debe ser la playa más conocida y concurrida en todo el norte el país. Y es que su refrescante agua y los servicios con los que cuenta son una buena razón para nunca dejar de ir. Una playa para todos los gustos. Totalmente recomendable si es que tiene un plan mochilero, ya que encontrará lugares para comer y dormir a precios económicos y perfecta también si quiere privacidad. En este último caso, Las Pocitas, Vichayito y Los Órganos son buenas opciones.

Pero si además de estar tirado en la playa desea hacer algo distinto, puede dar una recorrido en yate, bucear y ganarse con toda la biodiversidad de nuestro delicioso y preciado mar peruano. En este servicio pasará toda una mañana disfrutando, de una manera diferente, de los ya conocidos placeres del mar, como la pesca y el buceo. Es una buena oportunidad de hacer nosotros mismos lo que muchas veces hemos visto por televisión.

No importa que ya haya estado antes por el norte del país, siempre habrá un buen motivo para visitarlo una vez más.
Vamos!
El Comercio

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