Cruces de Mayo, ritos del cristianismo y costumbres andinas

El mundo católico celebra durante todo mayo la Fiesta de la Cruz. El 3 de mayo se conmemora el supuesto hallazgo del madero donde fue crucificado Jesús. Como sabemos, la devoción a este símbolo del catolicismo llegó al Perú con los españoles.

Pero mayo era también una fecha especial para los pueblos prehispánicos. En el antiguo Perú se celebraba la festividad denominada Atún Aymoray Quilla, una fiesta que celebraba la cosecha del maíz: mamasara o saramama.

Otros investigadores afirman que se rendía culto a la Pachamama en agradecimiento por la buena cosecha.

Si bien en la Colonia los españoles superponen la celebración religiosa oficial sobre la costumbre andina, en la práctica ocurre un mestizaje.

Así vemos que en varios pueblos del Perú la fiesta en honor a la Cruz de Mayo está cargada de sincretismo, donde se conjugan las dos tradiciones. Junín, Amazonas, Cajamarca, Huancavelica, Puno y otros, son una muestra de ello.

Las fiestas

En el valle del Mantaro, las cruces a las que se les rinde culto se ubican en sitios donde en tiempos anteriores a la evangelización los antiguos habitantes de esta tierra le daban culto a sus dioses tutelares. En la actualidad, a las cruces se les engalana y se les saca en procesión. El pueblo acompaña el ritual con danzas y festejos.

Días antes de la fecha central los pobladores van al lugar donde se ubica la cruz del cerro más cercano, acompañados por músicos. La marcha es encabezada por el mayordomo, o la persona encargada de organizar la festividad. Al traer la cruz al pueblo se hacen paradas, donde se baila y se bebe.

En Huancayo, la fiesta –conocida como Taita Mayo– empieza en El Tambo, prosigue por el cerrito de La Libertad, el distrito de Chilca, y así por diversos barrios de La Incontrastable.

Alrededor de esta imagen se movilizan miles de devotos que le cantan, bailan y brindan con el tradicional “caypin-cruz”. En la provincia de Chupaca, los lugareños escenifican la danza de los Shapis (danza guerrera).

En Huancavelica y en algunos pueblos de Ayacucho en los rituales participan los danzantes de tijeras o dansaq.

En el caso de Tacna, la fiesta religiosa es casi reciente. Los estudios revelan que los primeros festejos ocurrieron hace 40 años, cuando la presencia de migrantes de Puno se hizo cada vez mayor. Hoy, la celebración es masiva y su influencia llega hasta Arica, en Chile.

En Puno, las celebraciones se iniciaron en la tercera semana de abril. La fiesta más grande se celebra en la provincia de Huancané, donde cada calle, cada barrio adora su propia cruz. Durante varios días la imagen es adorada en altares ricamente adornados y que son levantados por los alferados (mayordomos).

Las casas se convierten en lugares de peregrinación. Se interpretan danzas de la zona, se preparan platos típicos y ponche. Como vemos, cada pueblo tiene su manera particular de celebrar la fiesta, de sentir y expresar su religiosidad.

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