Turismo Vivencial: Huanchaco, Chicama y Pacasmayo

¿La calurosa rutina de la oficina lo ha motivado a pedir refrescantes vacaciones de verano? ¿Piensa en Trujillo? Excelente opción. Sin embargo, tome en consideración que al salir de viaje no solo debe relajarse o pasarla bien, sino combinar el disfrute con aquello que más resalte, culturalmente hablando, del destino elegido. En este sentido, si parte hacia la costa norte empápese de las actividades que algunos locales experimentados ofrecen brindarle dentro de las aguas tubulares que caracterizan al mar trujillano. Anímese por un “surf trip”.

TRADICIÓN MARINA
Caminando por el malecón de Huanchaco, en especial entre las cuadras 5 y 6 de la avenida Víctor Larco, se perciben múltiples locales que tientan a los turistas a montarse sobre una tabla. Hay varias escuelas de surf que son fáciles de percibir por sus adornos que evocan a Hawái y sus pancartas.

Chicho Huamanchu-mo, profesor de la escuela de tabla Munchik, señala que “estas playas son buenas para aprender a correr olas, pues estas no cierran en campana, es decir, de un solo golpe”.

Desde la entrada a Huanchaco existen puntos donde vale la pena detenerse a surfear como La Posa, Sun Kella, El Elio, La Punta del Muelle y La Curva, que es la mejor para principiantes debido al reducido tamaño del oleaje.

Gian Carlos Urcia, subcampeón nacional categoría 18 años en el 2004 e instructor de la escuela Indigan Surf, plantea que la edad óptima para matricularse en este tipo de clases es a partir de los 5 años.

“Cuanto antes aprenda logrará dominar la tabla con mayor rapidez”, asegura.

Continuando el trayecto hallamos reposando en la arena caballitos de totora con los cuales se ha cabalgado olas desde tiempos ancestrales. “Para correr la ola necesitas el remo, que es como el timón. Lo puedes hacer sentado o arrodillado”, indica el artesano Jaime Urcia. Por S/.80 tendrá la oportunidad no solo de dar un paseo en dicha embarcación, sino hasta de aprender a armar una de estas.

LARGA Y PERFECTA
Quién nunca haya deseado correrse una ola de Chicama que sea el primero en mojarse.

Junior Canchumanya, profesor de la única escuela de surf de la localidad, Malabrigo Left, anota que, “la ola de Chicama es una de las mejores. También es el lugar ideal para aprender, pues no hay ningún tumbo que impida que te puedas parar en la tabla”.

Otro factor que ayuda a los ‘surfers’ principiantes es la corriente. “Al provenir del suroeste es menos riesgosa y no hay peligro de ahogarse, pues si una ola muy fuerte rompe la tabla, el mar te va botar hacia la orilla. Además, el fondo es de arena y no de piedras como en algunas zonas de Huanchaco o Pacasmayo”, apunta Junior.

Jesús Florián, propietario de Malabrigo Left cuenta que “los mejores lugares para correr son La Punta, que es dónde se genera la tradicional ola de Chicama, La Máquina, La Playita, El Point (un día que el mar esté grande y bueno) y El Cape (para primerizos, puesto que la ola es gorda y lenta). Hay cinco secciones. La tercera y la cuarta sección, que es donde se forman los tubos, son para los tablistas experimentados”, detalla.

Pacasmayo, así como las otras dos playas en mención, cuenta con un oleaje dividido en secciones, lo que significa que el interesado debe respetar partes de aguas movidas de categoría profesional y optar por las recomendadas por ellos.

Si llega al balneario y desea probar un poco de ‘surfing’ le recomendamos contactarse con Otto Montoya, representante del área deportiva municipal, quien antes, además, dirigía una escuela, pero por cuestiones de economía se vio obligado a cerrarla.

LAS CLASES
El fin de cada sesión no solo es lograr que uno se pare y disfrute surcando aguas saladas, sino que aprenda y le coja el sentimiento al deporte, por lo que el proceso de enseñanza se rige más que por establecer una relación alumno-profesor, por un traslado de conocimiento de tablista a tablista, pues los instructores no escatimarán técnicas hasta lograr que el viajero sienta la adrenalina producida y, mejor aun, logre adentrarse en lo que denominan “un tubazo”.

Huamanchumo propone, de acuerdo a su experiencia practicando dicha actividad acuática, los siguientes pasos a manera de hacer efectivas sus clases:
1. Teoría básica en la playa (cómo remar, pararse, posicionar el cuerpo dentro del tubo o fondear olas)
2. Definir la parada individual de cada uno de los participantes (se define a través del impulso y del pie de apoyo que coloca delante de la tabla: si pone el izquierdo es regular, y si pone el derecho, “goofy”).
3. Estiramiento para que el cuerpo se acostumbre y pueda ser flexible. 4. Acompañamiento y supervisión constante en el mar.

En la mayoría de lecciones de surf se comparte una misma metodología base, a pesar de que cada profesor, dependiendo de qué tan alta esté la marea, la forma de la ola, la corriente o si el fondo es de arena o rocoso, cambiará su estrategia en pos de la seguridad del interesado.

Asimismo, despreocúpese si no cuenta con la indumentaria adecuada, pues se le proporcionará, además de la tabla, un traje especial para mantener el calor corporal (“wetsuit”), lycra (usada con el fin de evitar raspaduras) y botas.

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